
Seres de Paz


Nuestra Familia
Un hogar de esperanza en el Lago de Tota, Boyacá
Rescatamos, sanamos y encontramos familias para perritos abandonados. Cada vida que llega aquí vuelve a correr libre, vuelve a confiar, vuelve a amar.

Aquí conviven, juegan y se recuperan nuestras seres desechados por la sociedad,
Un espacio de Paz donde cada ser es tratado con respeto, es alimentado y se le da amor, alimentación y un techo para transformar su dolor y miedo en alegria y amistad.

El *Refugio Canino Seres de Paz, ubicado junto al majestuoso e imponente Lago de Tota, nació de la empatía de su fundador, FF Xer, ante el sufrimiento de los más vulnerables.
La historia comenzó en los caminos y veredas que rodean el lago, donde FF Ser empezó a cruzarse con realidades desgarradoras: perros que transitaban por la situación más dura de sus vidas. No eran abandono comunes; eran animales mutilados, heridos por la crueldad humana, ciegos, ancianos que ya no "servían" a sus dueños, e inválidos postrados por accidentes o golpizas. Perros sumidos en el maltrato más absoluto y el descuido total, esperando un final trágico en la indiferencia del frío.
Movido por la necesidad de cambiar ese destino, Xer comenzó a recogerlos uno a uno, brindándoles curaciones, alimento y, sobre todo, el respeto que les habían negado. Cuando el espacio de su propio hogar se llenó con 15 perros que requerían cuidados especiales y constantes, entendió que esto ya no era una labor aislada, sino una misión de vida.
Fue en ese momento cuando decidió dar el paso definitivo: fundar formalmente el refugio al que bautizaría con el alma de su propósito, Seres de Paz.
A partir de allí, las puertas se abrieron para recibir animales en crisis de otros municipios y regiones. FF Ser empezó a tocar corazones, solicitando la ayuda de la comunidad y de personas solidarias para costear bultos de comida, tratamientos veterinarios y construir caniles adecuados.
Poco a poco, con las uñas, pero con un amor inquebrantable, el refugio fue creciendo. Hoy en día, *Seres de Paz* se ha posicionado no solo como un santuario de sanación física, sino como uno de los refugios que mejor sabe transformar el trauma en alegría, devolviéndoles a los perritos la felicidad que les fue arrebatada y guiándolos con paciencia hacia un verdadero hogar donde se les ame para siempre.






